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miércoles, 11 de noviembre de 2009

LA NEGRA HISTORIA (Ultima Parte)

El hombre negro participó en todas las acciones bélicas de la Argentina: llegó a ellas compulsivamente por la “Ley de rescate”, o ya sea por la promesa de la libertad si prestaba cinco años de servicio militar.
Ocupando los puestos más peligrosos en el campo de batalla, desempeñando las tareas más desagradables en el mantenimiento y sufriendo a menudo la humillación
En 1801 se reglamentan las formaciones milicianas con negros, a las que se denomina Compañías de Granaderos de Pardos y Morenos. Cuando en 1806 se produce la primera Invasión Inglesa a Buenos Aires encontramos la participación del negro en la defensa de la ciudad.
Hasta la gesta de la campaña libertadora, se continuó con la costumbre de complementar regimientos de blancos con regimientos de negros, aunque siempre separados de los blancos e incorporados a cuerpos de negros ya existentes.


Las frecuentes levas de paisanos (gauchos) y el enrolamiento de esclavos eran el sistema y el método utilizado, en forma casi indiscriminada, para suplir “la falta de fervor patriótico de sus amos”; que enviaban a sus esclavos para luchar por la libertad.

El 29 de mayo de 1810

De acuerdo con lo establecido ese día por la Junta:
El ejército debía constituirse sobre la base de todos “los vagos y hombres sin ocupación conocida, desde la edad de los diez y ocho hasta la de cuarenta años” sumándoseles los cuerpos ya existentes.
La leva de paisanos denominados “vagos”, deja sin peones a una partida de carretas que deben partir al Norte debiéndose suspender pues las partidas militares los han secuestrado a todos.

También en 1810 (8 de junio) la Junta, para desagraviar a los indios, ordena la separación total de los mismos. De los batallones de pardos y esclavos.


El 31 de mayo de 1813 se ordena el establecimiento de un batallón de esclavos, considerándolo indispensable “para la salvación de Buenos Aires”. La misma medida se adopta en la s ciudades del interior, se ha de recurrir a los soldados de color. La infantería negra constituye en determinados momentos más de una cuarta parte de las tropas regulares sin tener en cuenta a aquellos que forman la reserva.

Para 1813, nada más que Dinamarca, Gran Bretaña, Estados Unidos, Suiza y “Argentina”, habían dispuesto la abolición de la trata de negros. (Seria en estos países igual que el la Argentina)

Los hijos de las mujeres esclavas eran libertos y debían permanecer en la casa del amo hasta que se casaban o llegaban a los 20 años, los varones y a los 16 años las mujeres, que eran los límites para adquirir la mayoría de edad. (El negro en el Río de la Plata Por Ricardo Rodríguez Molas)

En esos años en que permanecían en la casa del amo tenían la obligación de servirle, sin recibir salario hasta los 15 años. A partir de esa edad, debían entregar al amo $ 1 al mes hasta que eran libres.

Ese dinero lo obtenían trabajando por su cuenta o alquilados por el amo. Ese pago mensual se depositaba en la policía, quienes tenían la obligación de custodiarla y entregarla al llegar a la mayoría de edad. En el tiempo entre los 15 años y la mayoría de edad, los libertos podían acceder anticipadamente a la libertad, mediante la compra de la misma.

Los hijos de las esclavas no podían ser separados de sus madres hasta los dos años de edad. Luego podían ser vendidos como pieza separada, también sacaban fuera del territorio nacional a negras embarazadas, para poder vender a los hijos que daban a luz.

En 1824 donde se prohibió la compra-venta de sirvientes domésticos que eran introducidos y a pesar de que ese acto se consideró legalmente como un acto de piratería por el gobierno de Las Heras.

En 1845, en su libro “Conflictos y armonías de las razas en América”, Domingo F. Sarmiento se apresuraba a festejar el “bajísimo” número de miembros de este grupo en la Argentina. Esta tendencia se patentiza y se asume como misión de Estado con la Generación del 80 (integrada por Bartolomé Mitre y Julio A. Roca, entre otros): la idea era la de “blanquear” a la población “como requisito para el desarrollo y el progreso del territorio”,
Recurriendo a la ley restringieron de la inmigración africana o asiática y además a la negación de la propia realidad negra dentro del país. Será recién en 1852 cuando la Asamblea Constituyente dispondrá la libertad total de los escasos esclavos que todavía existen en el territorio argentino. En los cinco años anteriores a esa fecha los periódicos porteños no ofrecen ninguno en venta

La Constitución de 1853 abolió la condición de esclavos
“En la Confederación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedaran libres desde la jura de esta Constitución” (¿Hay o no hay?)

En 1853 se vendieron esclavos tomados por un corsario en la zona patagónica. Al ingresar al territorio de la Confederación fueron declarados libertos e incorporados al ejército

En los esteros del Paraguay luchan por última vez. Luego, diezmados, regresan a Buenos Aires. Durante 1871, la fiebre amarilla, “casi termina” con la raza negra de nuestro país, confinados en “las barriadas humildes de San Telmo” y sin recursos para alejarse del foco, El negro en el Río de la Plata Por Ricardo Rodríguez Molas
Separados por “sus comandantes blancos” los pardos y esclavos podían hallar, un solo destino igualitario; en las fosas comunes después de la batalla; de no ser así no conozco registros que puedan probar lo contrario.

El 27 de enero de 1871 se conocen tres casos de fiebre amarilla en Buenos Aires Las autoridades parecen desoír a quienes advierten que se está en presencia de un brote epidémico. Marzo empieza con 40 muertes diarias. Marzo los muertos pasan de 150 por día. La ciudad se va paralizando. El presidente Sarmiento y el vicepresidente Adolfo Alsina abandonan LA CIUDAD.

En el mes de Junio la peste se alejó para siempre, dejando 13.614 victimas. El gobierno proclamó su culpa y se impulsaron las medidas de salubridad y saneamiento que de haberse adoptado antes, sin duda hubieran impedido en mucho la propagación de la enfermedad. (La epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires” de Esteban Ignacio Garramone)

Planificada o no esto queda revelado en el pensamiento de José Ingenieros en 1910:
“La civilización superior corresponde a la raza blanca, fácil es inferir que la negra debe descontarse como elemento de progreso”. Tal es el caso “de Argentina, libre ya o poco menos de razas inferiores”.


Lo que se expresado hasta aquí, dista mucho de ser un pensamiento aislado y/o minoritario; a través del tiempo, hemos sido cómplices con nuestro silencio, de uno de los males incurables de “la raza humana”, la segregación racial.

jueves, 5 de noviembre de 2009

LA NEGRA HISTORIA (Parte II)

La carimba

Palabra de origen portugués y designa al hierro utilizado para marcar los esclavos, tanto en la operación de embarque en África, como en el desembarque en las posesiones americanas.
Fue llamado de esta manera en la mayoría de los países latinoamericanos, con excepción de Cuba y Bolivia, donde se lo llamó calimba y en Perú donde el nombre fue carimbo.

Cumplía la misma función que las “marcas aplicadas al ganado” (con un hierro al rojo se marcaban los esclavos), pues servían para demostrar la propiedad del “introductor legal”. Casi siempre tenían signos o letras que identificaban al propietario y son posibles de encontrar en legajos del Archivo General de la Nación referidos a compras de esclavos, sirviendo también para el control de las caravanas de esclavos que partían de Buenos Aires al interior, pues su ausencia denunciaba el ingreso irregular (contrabando).
La operación de marcar o carimbar a los esclavos se realizaba a continuación del palmeo y volvía a ser otro episodio terrorífico para los esclavos. Se la aplicaba en el pecho o los omóplatos en los hombres y en los glúteos a las mujeres, casi siempre cerca de la anterior marca aplicada al embarcar. (Eran remarcados en el destino).
Dio lugar a más de una escena de rebeldía o intentos de fuga masivos, a pesar de encontrarse encadenados y en tierras extrañas. Se siguió practicando esta bárbara costumbre en Buenos Aires hasta que el ministro Gálvez la suprimió por R. O. del 4 de noviembre de 1784.
Una vez terminada esta etapa, se concentraba a los negros en determinados lugares, casi siempre en la plaza de la Aduana, para proceder a su venta. (Juan Carlos Coria pasado y presente de los negros en Buenos Aires)
Los esclavos en el V. del Rió de la Pata, eran comprados para realizar tareas de servidumbre de tipo domestico, destaquemos que para las tareas rurales así como para las explotación de las minas se contaba con “el recurso gratuito e insustituible” de la mita la encomienda y el yanaconazgo. Si un indio moría en una mina era remplazado sin costo alguno, mientras que un negro, ocasionaba una “perdida a su propietario”.

En 1708 se le concedió a la Compañía de Guinea (importadora francesa de negros) tener en nuestras costas un “asiento de esclavos”. En los tiempos en que la trata era ejercida por la Compañía Francesa, ésta adquirió un terreno ubicado al pie de las barrancas, al sur de la ciudad de Buenos Aires (aproximadamente Parque Lezama).

En 1715 se instaló la South Sea Company (Compañía inglesa de los Mares del Sur) que construiría un depósito de esclavos en Retiro, cerca de la actual Plaza San Martín. En 1731 se trasladó cerca del actual Parque Lezama, entre Defensa y Bolívar.
Durante su tiempo de acción es que se inició la concentración de negros en el lugar llamado El Retiro y que corresponde al actual emplazamiento del edificio Cavannagh, frente a la Plaza San Martín.

Ya en América niños y adultos eran conducidos al asiento de negros, vueltos a carimbar -al lado del estigma de fuego anterior- donde la compañía ponía sello y propiedad. Una cuarentena les curaba las heridas del viaje, los alimentaban y cuidaban para ser vendidos a buen precio en un mercado a cielo abierto donde desnudaban a hombres, mujeres y niños para que los compradores echaran la mirada y palpasen sus cuerpos y según la edad y fortaleza pagaban en monedas de oro el valor de sus personas


El censo de población de 1778 nos informa que la ciudad de Buenos Aires tenía 24.363 habitantes, de los cuales 7256 eran negros y mulatos (el 29.73%).
En el noroeste argentino -la zona de mayor densidad poblacional en aquellos días- sobre un total de 126.000 habitantes, 55.700 eran negros, zambos y mulatos (44.20%).
En Tucumán representaban el 64% de la población. En Santiago del Estero, 54%; en Catamarca, 52%; en Salta, 46%.
En Córdoba (Argentina) sobre 44.052 pobladores el 60% por ciento eran negros, mulatos o mestizos.
Para 1810 diversos estudios consideraban que la población de negros y mulatos constituía el 40 % de la población total del virreinato, mientras que a fines de la década de 1880 la proporción se redujo a menos del 2 %

En 1810, los comienzan a conchabar en el ejército en regimientos separados. En la Guerra de la Independencia se nenecita de los esclavos, para defender la libertad
.


La reglamentación de la Asamblea establece: “que los negros nacidos con posterioridad a 1813” permanecerán hasta los veinte años de edad “bajo la protección de sus amos”, quienes han de disponer de ellos sin abonarles salario alguno por su trabajo.
Esta protección denominada derecho de patronato puede enajenarse mediante la entrega de una suma de dinero
.

Venden a los esclavos varones aptos para el servicio de las armas, tomados por los buques durante la guerra contra Brasil, al Estado para que sirvieran en las fuerzas armadas por cuatro años.
Luego de ello quedaban libres, si sobrevivían a los combates. Los otros esclavos tomados por esos buques, ingresaban como libertos y podían ser alquilados por un peso mensual por el Estado a sus patrones.

Los diarios de la época de 1813 y 1852 anuncian con frecuencia “la venta de derechos de patronato”.
Recompensas a quien los devuelva niños de color nacidos con posterioridad al año 1813 son ofrecidas por sus amos
Los libertos mayores de dos años pueden quedar en poder del dueño de la esclava en caso de que éste venda a la madre, situación que no presenta modificación alguna con respecto a la observada en los peores momentos anteriores a 1810. No existen entonces diferencias de fondo entre patronato y esclavitud.