Las América tuvieron su escuela de represores
Sobresalientes en tortura y cinismo, egresaron los inventores del “ser nacional”
Desde la selva hasta el sur el cóndor alzo su vuelo de rapiña cegadora
La casta de la “Libertadora”
Sintiéndose derechos, pensaron que podrían decidir por todos.
Terminarían con las diferencias desapareciendo a quienes pensaran diferente
Cumplieron con el fin con la complicidad de los medios
Solo del fútbol se ocupo la prensa
Y el mundial se trago todo
Las canchas estaban llenas pero faltaba mucha gente
Libertad solo existía solo en los mercados
Algo habrán hecho; decían quienes nunca hicieron nada
De los diarios desapareció la pobreza, y la injusticia
De la calle; los pobres, los estudiantes, los obreros, los maestros…
La verdad fue torturada, muerta y sepultada
Con agua bendita regaron los campos de exterminio para que florezca el olvido
Con el cuerpo de Cristo.
Comulgaron los domingos para los lunes empezar nuevamente
Borrachos bebieron impunidad hasta el hartazgo
Y vomitaron muerte y guerra. No quisieron hablar de paz
La madre de las reinas clamo venganza por el pabellón mancillado
Las Naciones más Unidas que nunca condenaron.
Con el tratado quebrado. América nos recibió fraterna
Toda regla tiene su excepción.
Los dictadores del sur olvidaron que la cordillera une a quienes escapan de ella
La plaza se lleno de gritos para que las islas se inunden de sangre
En televisión los patriotas gritan, en las islas los soldados mueren en silencio
El Vaticano envió al Sumo Pontífice a celebrar la santa misa
El sucesor de Pedro trajo mucho más que hostias y consejos
Veinte minutos de charla y las tropas se rindieron
En el viejo continente el fútbol mundial una vez más tapo los gritos
Los diarios hablaron de lo mal que jugo Argentina perdió 1 a 0
Con las derrotas huérfanas, se ocultaron los caídos.
El miedo se contagia como la gripe de boca en boca
Emprenden la retirada. Les han ordenado que cese del fuego
Llegan vientos de democracia al sur del continente
Exhumada la verdad, la autopsia dijo: La muerte fue natural
Con la obediencia debida llegaron al punto final y al indulto
Los formadores de opinión, enterraron la memoria
Argumentaron después que no sabían, quien asegura que ahora sepan
A los treinta años la verdad ha resucitado.
Viejos mitómanos del poder desempolvan sus discursos para leerlos en el cadalso
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