Haciendo uso y abuso de la actitud arrogante que caracteriza a nuestra especie, atentamos contra otro seres menos “afortunados”
Gráciles e inocentes perseguidos en mares contaminados. Mamíferos inteligentes buscan subsistir. Otros no tan gráciles y mucho menos inocentes son sus victimarios
Sus verdugos esperan la “faena” sentados a la mesa, pagando buen dinero por su carne; lavándose las manos antes de comer en restaurantes de lujo
Alguien se alza en su defensa, muchos miran para otro lado
El silencio es cómplice de la ignorancia y del miedo
Perderán los mares la magia de su canto
Las ballenas libres por los mares de la “Tierra” no reconocen límite alguno. Patrimonio de todos, enriquecen solo a algunos.
Las ballenas asesinas, victimas de la publicidad humana sobre sus costumbres, pueden verse cautivas, exhibidas, realizando trucos para placer de otros; que portando el estandarte de la civilización han asesinado por conflictos meramente económicos a millones de sus congéneres; teniendo el dudoso honor de llamarse humanos.
“El otro asesino de los mares” el tiburón blanco, que supo conmovernos desde la pantalla, “pescados” “cazados” solo para que alguien se ufane mostrando sus mandíbulas, o consumiendo una sopa con sus aletas.
Los Tigres que son diezmados y cuereados para cubrir otro ser, ya no por frió, o para decorar con ego transformándose en una cabeza en la sala de trofeos.
Son criaturas asesinas en verdad o victimas ocasionales de involución humana?.
Con algunos cambios desde la época “victoriana”, son recluidos en importantes zoológicos que tratan de reproducir su “hábitat natural”, inocentes animales; condenados a prisión perpetua.
El hombre es prisionero de sus miedos, y carcelero de las libertades ajenas.
Pagan fortunas para vestir el cuero de una desafortunada criatura
El crimen da prestigio a quien lucen los restos del cadáver
El petróleo mueve al mundo como el dinero a la justicia
Unos talan un bosque porque otros compran su madera
Quien maneja el hacha
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